CAMINO AL ALBA

by Jorge Calderón

Y por ahí me muevo, en realidad me muevo rápido, como tratando de huir, buscando encontrar el Camino al Alba.

Creo que lo encontré, sintiendo el viento, transformado por el sonido de las hojas que se mueven en el árbol, y allí, en ese ser silencioso, llegan los pájaros y las palomas, palomas gigantes, o se me hacen gigantes, he sentido sus miradas, sabrán que por algún motivo estoy del otro lado.

Y mi mente, lo que está ahí arriba, ha ido dejando espacio, a otra mente, que manifiesta no con pensamientos o ideas, más con ondas de sentimientos calmos, y mi atención va y viene de arriba abajo, con una calma para moverme en el exterior.

No sabemos el propósito último, si hay o habrán varios o uno solo, que nos motiva, y las millares de referencias que se nos ofrece. Lo único cierto y todos lo sabemos, es que el combustible tiempo es incierto, desconocido, más para nuestro mayor asombro, lo damos por sentado, pretendemos manejarlo, pretendemos conocer nuestros nortes, lo ridículo aquí es cómo podemos pretender arribar a alguna o ninguna parte, si ni siquiera sabemos en donde estamos en este vasto espacio llamado aquí y ahora, y es más ni siquiera sabemos que significan estos términos.

Podría entender por qué me decanté por ir por ahí de observador, como deambulando movido por las acontecimientos y las circunstancias.

A mi mente llegan las palabras: referencia, referente, referentes, referido y referirse.
Creo que en este verbo se ha edificado la civilización, a lo largo de lo que nos llega por referencia de escritos, escritos por la imaginación del autor usando este verbo, y también referido a los tiempos posteriores, referidos por los referidores del momento, que usando este verbo deciden re-referir.

Por supuesto está también este verbo conjugado en todas sus formas inimaginables por nosotros, y por alguna razón lo conjugamos a cada segundo desde que tenemos uso de razón. Entonces en este juego entrarían varios actores, los de afuera, que podrían ser incontables, desconocidos, imaginarios, reales, transfigurados, etcétera; y Yo o mi postura.

Agregando, para referirme al personaje en primera persona que somos cada uno, o sea el ejecutante primario, el que baja el telón, sube el telón, asiste a la presentación, interpreta los guiones, los reinterpreta durante la temporada.

Pero todo en este juego manifiesto, o aparentemente manifiesto, tiene billares y billares de escenarios abiertos, en todas partes, muy juntos; lo que rige o mantiene esta magnífica y grandiosa presentación, tiene un componente más mágico, y es Lo Inmanifiesto.

Entonces siguiendo estas referencias, el actor principal es: Lo Inmanifiesto, como para hacer la gran actuación más maravillosa, prefiero mantenerme en esta referencia. Que o Quien es, los cómo y los porque; ¿podría mi postura entender? Con toda y absoluta sinceridad lo sé: No. Prefiero permanecer en movimiento, interactuando viendo, vislumbrando, riendo, llorando, impresionado, conmovido, soñando despierto, dormido soñando, hasta que en un instante todo se conjugue en despierto, bien despierto aquí y el ahora, y ahí permanecer…

Existe otro verbo: comprender, la comprensión, que es lo que hay que comprender y con que se comprende, y aquí descubro otro Inmanifiesto, a él sí que puedo acercarme, lo llaman el amor, el corazón, la conciencia.

Al tomar a este Inmanifiesto como referente, la visión general toma otro enfoque universal, al menos en lo que a mí respecta, y podría decirlo poéticamente: “la alfombra mágica de la compasión”. En este instante va tomando sentido todo lo humano en mí, lo expreso así debido a que uso este sentimiento de la compasión, comprendo la sutileza de esta maravillosa vida, por decirlo, la compasión en su manifestación ultima, primaria y continua, mantiene anclado este momento compreso en una vastedad del todo; Sigo embriagado…

*Amazing Art by Aldo Mendoza